Recetas de aprovechamiento

En casa no se tira nada de comida.

Siempre procuro aprovechar al máximo todas las verduras y odio que me quiten «lo verde» del puerro y las cebolletas en la frutería. Siempre me gusta limpiarlas y pelarlas a mí porque aprovecho más cantidad.

Por ejemplo la calabaza y las zanahorias no hace falta pelarlas, depende un poco de la elaboración que vayas a hacer. Aunque yo sí que las pelo y reservo esos restos en el congelador y los voy acumulando (siempre todo bien lavado).

Otras cosas que puedes guardar son las primeras capas de las cebollas o el extremo verde del puerro, siempre aprovechando al máximo todo lo que se pueda utilizar para comer.

Los culos de los calabacines, verduras que van a ponerse pochas y no nos va a dar tiempo a comerlas, las primeras capas de coles, tallos fibrosos… En fin, todo lo que imaginéis, yo guardo hasta los culos del tallo de los tomates y los culos de los ajos.

No sabéis que caldo más bueno sale sólo de esos restos. A mí nunca me falta caldo en casa. Suelo dejarlo cocer mucho tiempo a fuego medio/bajo y que quede bien concentrado y las verduras suelten nutrientes, ya que la fibra restante la vamos a tirar no importa que nos pasemos de tiempo de cocción. Si tenéis compostadora se puede utilizar la fibra para hacer abono, otra forma de aprovecharlo TODO.

Luego hay otros restos de las verduras que por lo que sea no te apetece comer en trozos, pero no apetece usar para caldo como son el tronco de brócoli o partes más feas de verduras o incluso algunas que no vas a utilizar y están empezando a ponerse pochas. También voy guardando todas estos restos para hacer cremas de verduras.

Esta crema lleva coliflor, brócoli, algo de calabaza y  tallos verdes de cebolleta. Además le he puesto un ajo muy grande, una  cucharada de concentrado de tomate y levadura nutricional.

En otros post os hablaré de otros tipos de aprovechamiento, como el energético o el ahorro económico y más sobre reciclaje de comida.

Sopa de tomates asados

  • 6 u 8 tomates
  • 1 boniato
  • 4 dientes de ajo
  • Caldo de verduras
  • Sal, pimienta, orégano, albahaca y AOVE
  • Opcional pero recomendado: @marmite

Precalentamos el horno a 180ºC.

Disponemos el boniato en rodajas en una bandeja de horno engrasada con AOVE y encima los tomates cortados en cuartos, los ajos (si os flipa el ajo como a mí ponedle un par de dientes más) y espolvoreamos las especias, la sal y la pimienta (cuidado con la sal si luego vamos a usar marmite).

Lo dejamos en el horno como 1 hora o hasta que veamos que los tomates estén hechos, tostados, caramelizados y deliciosos.

Cuando el horno haya hecho ding ponemos el asado en una batidora de vaso con caldo de verduras casero y agua, dependiendo de la concentración del caldo hasta que quede la densidad deseada. Lo trituramos todo bien mientras las gozamos con la pinta que va adquiriendo.

Ponemos la sopa en una cazuela para servirla calentica y añadimos una cucharadita de Marmite.

Servir sola o con una cucharada de yogur o crema fresca. También se puede tomar templada o fría, está tan rica que se puede comer de cualquier forma.

Guardad esta receta si os flipan los tomates asados y las sopas.

Crema de calabaza y cúrcuma

Me encanta la cúrcuma, si la compro fresca es una maravilla y si la planto y la recolecto ya es otro nivel. Además de su sabor tiene propiedades antiinflamatorias. Encima sirve para recetas saladas, dulces, infusiones…

Hay que tener especial cuidado si se manipula fresca porque el pigmento amarillo no te va a salir de la piel (y anejos cutáneos) hasta que no se exfolie.

  • 400 gramos de calabaza
  • 1 tronco de brócoli
  • ½ cebolla
  • 1 zanahoria pequeña
  • ½ calabacín
  • 1½ cucharadita de cúrcuma en polvo
  • 1 ajo
  • 2 puñados de arroz (se puede usar quinoa, lentejas rojas…)
  • 1 cdita de pasta de cacahuete
  • 1 cdita de levadura nutricional
  • Sal, pimienta y AOVE

Picar la cebolla, el ajo y la zanahoria y rehogarlo todo en AOVE unos minutos aderezado con sal y pimienta al gusto. Después añadimos la calabaza, el brócoli y el calabacín troceados, incorporamos la cúrcuma y la pasta de cacahuete y le damos unas vueltas. Cubrimos con agua y le echamos el arroz.

Cocer a fuego medio hasta que el arroz esté hecho, añadir más agua si hiciera falta. Le agregamos la levadura nutricional y trituramos con la batidora.

Esta es una receta supersencilla, de las que sirve de inspiración, porque por supuesto se pueden añadir verduras y especias al gusto o de las que se dispongan en el momento. Nunca sale igual, pero siempre sale rica.